Después de ganar 3–0 sin jugar frente a La Comarca, el partido más importante —y claramente el más difícil— era contra La Bidoneta, un rival que ya nos había vencido en el cruce anterior del torneo largo.
Caballito salió con el equipo de siempre, decidido a buscar el triunfo. En los primeros minutos manejamos el partido y nos pusimos en ventaja con un golazo de Nicolás. Sin embargo, el arquero rival respondió muy bien a varias de nuestras llegadas y la falta de eficacia empezó a empujarlos hacia adelante. Tras algunas buenas intervenciones de Hugo, finalmente lograron el empate. El partido se mantuvo parejo durante casi todo el primer tiempo, pero una serie de errores nos costó caro: La Bidoneta se puso en ventaja y nos fuimos al descanso 2–1 abajo.
En el segundo tiempo, como si se tratara de una maldición —igual que en el partido anterior— nos expulsaron a un jugador clave por una jugada infantil. Eso terminó de condicionar el encuentro: con uno menos, frente a un equipo que juega bien, hacer un milagro se vuelve muy difícil. Aun así, logramos convertir algun gol más, pero ellos, con superioridad numérica y muchos espacios, terminaron de sentenciar el partido. El resultado final fue 6–3 a su favor.
Queda claro que, para ganar y mejorar el año que viene, tenemos que sostener lo que hicimos en el inicio del primer tiempo: salir decididos, ir para adelante y no titubear.
Ahora toca descansar, aprender de lo vivido y dejarlo todo el próximo año.
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